viernes, 23 de agosto de 2013

Edging y gooning, los caminos del éxtasis sexual I

Cuando nuestro placer sexual se enfoca en una sola meta: eyacular
Hasta nuestros comportamientos sexuales, en algunos casos los que nos hacen de alguna manera sexualmente disfuncionales, suele seguir las pautas de un patrón aprendido y dirigido socialmente. Estas pautas provienen de la adolescencia, y se arraigan en la personalidad de aquellos chicos que han vivido bajo un régimen de represión sexual, principalmente por parte de los padres y otros líderes como maestros o sacerdotes, guiados por prejuicios religiosos y sociales. Entonces se nos decía que masturbarnos era malo porque podía causarnos enfermedades o volvernos locos, o que era un pecado ya que debíamos guardar la "semilla" para el matrimonio. Y sin embargo, dado nuestro ímpetu de adolescentes, no pudimos contener esas ganas de liberar nuestra energía sexual. Pareciera que en aquellos momentos nuestro pene nos dirigía a cometer esos actos prohibidos. Así que nos masturbamos en el baño miles de veces, o en nuestro cuarto, o cuando nos duchamos. La mayoría de las veces en completo silencio, lo más apresuradamente posible y procurando no dejar evidencias. La masturbación se convirtió desde ese entonces en un acto clandestino.

Así lo hicimos y lamentablemente así lo continuamos haciendo años después. Ahora, para los que hemos llegado a cierta edad y podemos estar casados, masturbarnos es visto otra vez de manera reprobatoria, porque toda la energía sexual deberíamos usarla para satisfacer a nuestra pareja. Nuestro placer sexual queda a medias entre el que procuramos sentir cuando tenemos sexo a la vez que intentamos satisfacer al otro. Entonces, cuando queremos estar solos con nuestra sexualidad, nos masturbarnos clandestinamente, y cual adolescentes lo hacemos en el baño, rápidamente y buscando desesperadamente la meta: eyacular. 


La eyaculación es importante porque se produce a consecuencia del orgasmo. Esta puede ser entendida como una cascada de eventos que, una vez que se ponen en movimiento, se completarán no importa como: cada paso dispara la realización del siguiente, completamente fuera del control de la voluntad. La eyaculación es entonces un reflejo, tal como el reflejo rotuliano, aunque mucho más complejo y refinado.

Todo reflejo requiere de un agente disparador específico. En el caso del reflejo rotuliano, el agente es un golpe justo debajo de la rodilla. En el caso de la eyaculación, el agente disparador es un nivel específico de excitación. Más allá de ese nivel particular de excitación el hombre se convierte en una máquina de propulsión de semen que no puede parar.


Pero alcanzar el orgasmo y eyacular significa para muchos hombres el final del propósito sexual. Nuestro cuerpo entra generalmente en una fase de entumecimiento, de querer reposar, de que nadie nos moleste. Entonces, ¿cómo prolongar el placer sexual si podemos darnos el chance de experimentar con nuestro cuerpo y nuestro pene, y sentirlo en toda su magnitud? ¿Podemos ser capaces de buscar espacios para estar solos y satisfacernos a nosotros mismos sin las presiones del tiempo o de lo que dirán los demás? Si esto fuera posible, podríamos aprender técnicas para experimentar sensaciones más intensas que nos permitan conocernos mejor a la vez de disfrutar a plenitud. Entre estas están las técnicas conocidas en inglés como edging y gooning.

Edging, la puerta de entrada al placer
Edging (del inglés edge: borde, frontera) se define como una forma deliberada de estimulación del pene, en términos de ritmo y superficie de piel abarcada, con el propósito de refrenar la natural y explosiva ascensión hacia el orgasmo, de manera que el hombre experimente la intensidad del placer sexual.

Edging es una técnica que requiere de una gran disciplina y autocontrol, llevando a la persona repetidamente a un estado que casi llega al orgasmo pero que se para justo antes y vuelve a comenzar de nuevo, parando y recomenzando, por tanto tiempo como sea posible. Cada vez explorando los límites de tolerancia personal, cada vez evitando alcanzar el umbral crítico normalmente llamado "punto de no-retorno" (es decir, ese momento decisivo cuando la eyaculación se hace inevitable). Una vez alcanzada la maestría en esta práctica, el edging le permite al hombre permanecer en el borde del orgasmo, justo por debajo del punto de no-retorno, por un lapso de minutos o incluso de horas.

El edging puede continuar hasta que uno sienta que no puede más, hasta que cada músculo del cuerpo implore por alcanzar el orgasmo, hasta que uno no pueda parar por más tiempo. Entonces, y solo entonces, uno dirige su pene más allá del punto de no-retorno, llevándolo a un éxtasis explosivo que solo puede ser liberado después de una excitación prolongada.


El control del orgasmo
Aprender a controlar el orgasmo a nivel del punto disparador (por debajo del punto de no-retorno), para retardar lo más posible la eyaculación, es el aspecto más importante para dominar el edging. Un hombre experimentado reconoce cuándo se acerca al punto de no-retorno, lo cual es muy útil en muchos sentidos porque:
  • Primero, y lo más importante, este conocimiento le permite tener un mejor control sobre su orgasmo. Él será capaz de decidir cuando eyacular, en vez de quedar bajo el control de su propia biología y de la estimulación a la que se ha expuesto.
  • Segundo, es capaz de extender e incrementar la experiencia de su placer sexual, modulando la cantidad y la calidad de estimulación sobre su pene.
  • Tercero, le permite engancharse en un juego interesante con este punto disparador, permitiéndose repetidamente alcanzar las fronteras del punto de no-retorno sin permitirse llegar más allá de él.

Técnicas para mantenerse en edging
Apretar firmemente alrededor de la base del pene es una buena forma de ganar el control cuando uno siente que está por sobrepasar el punto de no-retorno, pero que aún no se está listo para venirse. Hay que mantener apretado alrededor de la base del pene hasta que uno sienta que ha vuelto a ganar el control sobre la excitación. Entonces, se empieza de nuevo a manipular el pene lentamente. Sin embargo hay que ser cauteloso, ya que después de un orgasmo fallido, el pene se vuelve extremadamente sensible, como si fuera casi a explotar. Así que cuando uno vuelve a masturbarse, debe hacerlo muy suavemente, con movimientos lentos, hasta ganar gradualmente velocidad. 

Cuando se comienza de nuevo, uno debe escoger mantener un ritmo más pausado de lo normal. Este paso más lento no necesariamente puede mantener la erección, sino que después, al acercarse al punto, la erección puede ser suficiente como para mantener el "fuego ardiendo". Al variar la velocidad inversamente a la excitación puede uno mantenerse en un estado sub-orgásmico por un período prolongado de tiempo. Esto es lo que se conoce como "montarse en la cresta de la ola" (en inglés cresting). 

Y montarse en la cresta de la ola significa acceder al portal del estado de gooning o máximo éxtasis sexual. 


4 comentarios:

  1. En mi experiencia personal, he practicado el edging desde al rededor de 5 años, en parte motivado a un falso mito de que con la edad hay que "racionalizar" la eyaculación porque el semen se hace escazo. Sin embargo este miedo a perder este recurso "no renovable" me hizo crear esta tecnica de masturbacion que ahora descubro que lllaman edging. Con ella he accedido a las fronteras del placer y he reinventado mi sexualidad, al punto de que espero con ansias cuando mi pareja no este en casa para hacerlo. Es mi momento, mi espacio para experimentar mi cuerpo. Sin embargo he tenido que lidiar con el (afortunadamente) poco frecuente problema de la congestión pélvica (conocida como cojonera) cuando mi sesion de edging se prolonga horas. Entiendo que es algo que no es perjudicial pero que puede producir incomodidad y algo de dolor. Con el tiempo he aprendido a que debo hacerlo no mas de 90 minutos, descanzar, hacer otras cosas, y luego hacerlo otro rato. Cuando siento indicios de que viene la congestión inclusive escojo eyacular. Ese dia duermo como un bebé...

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  2. Yo tambien practico edging desde hace tiempo. Es una forma de masturbacion que te lleva al limite del placer sexual. Una vez se comienza a practicar, no hay vuelta atras. Los orgssmos finales son largos y muy intensos.

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    1. Efectivamente la intensidad y el grado de conectividad que se logra con esta práctica es muy especial. La idea es tratar de experimentar varios orgasmos estando en edging sin llegar a eyacular. Ya llegar a este punto la sensación de plenitud es muy intensa y si se quiere se puede parar en cualquier momento y no "descargar". Pero como suele acumularse una gran cantidad de energía sexual en torno a los genitales y el área de las caderas, es preferible practicar unas técnicas especiales para hacer correr toda esa energía por todo el cuerpo.
      De forma resumida lo que se hace es imaginar que la energía generada recorre la base del pene y se dirige, a través del periné (la zona entre los testículos y el ano), hacia el ano y de allí, mediante contracciones anales, dirigir la energía por la columna vertebral hacia el cerebro.
      Una vez en el cerebro se la puede imaginar que da vueltas como un remolino allí, y cuando se desee se la dirige con la mente por la cara hacia el área del "plexo solar", que queda en el área abdominal, entre el ombligo y la base del esternón.
      Todas estas técnicas hay que practicarlas una y otra vez para dominarlas a la perfección. Así que los animo a no dejar de explorarse y conocer cada día más sobre su cuerpo y su sexualidad.
      Un gran abrazo mercuriano.
      J.L.

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  3. En mi consultorio los pacientes segun sus relatos han logrado mejorar muchisimo sus relaciones sexuales y su auto satisfaccion a traves de esta practica que se hacen en mi consultorio.

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