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miércoles, 19 de febrero de 2014

Nuestras actitudes respecto al sexo

¿Por qué nos avergüenza tanto
el sexo?
He aquí un tema que tiene muchas aristas. Y achacar nuestra vergüenza "social" en relación con todo lo que tiene que ver con nuestras ideas y convicciones, así como nuestro comportamiento sexual, solamente a una u otra causa, probablemente abarque una pequeñísima parte del problema. Muy seguramente estos componentes están asociados a los conceptos que tienen nuestros padres y mentores respecto al sexo y que nos fueron transmitidos desde pequeños, a la postura que adoptan instituciones como la religión otros círculos sociales en los que nos ha tocado pertenecer, a lo que socialmente se concibe como moral y éticamente correcto, entre muchos otros factores. Y ni hablar de nuestras propias experiencias con respecto a lo sexual: la ignorancia por la que la mayoría pasamos, particularmente durante nuestra adolescencia, en una sociedad que procura mantener al sexo relegado al cajón de lo prohibido, nuestros propios aciertos y desaciertos en la práctica de una actividad de la que solo se aprende viviéndola, las situaciones traumáticas de abusos sexuales de todo tipo, etc. 

Comencemos por invitarlos a analizar lo que para muchos de nosotros representa la simple vergüenza a la desnudez (que ya hemos tratado en parte en el artículo sobre el comportamiento de los hombres en los vestuarios): si solamente asumir nuestra vergüenza a nuestro propio cuerpo es un asunto que nos perturba, imaginemos ahora pensar la vergüenza asociada con nuestro comportamiento sexual (en solitario y con acompañante).


Realmente esta condición, respecto a lo sexual, se torna perturbadora porque involucra una parte de nuestra psique que, en esta sociedad moderna, signada por la preeminencia de la razón, los preceptos morales y la "moderación", suele ser ignorada, negada o reprimida. Hablo de nuestras manifestaciones instintivas, esa parte de nuestro ser que es primitivo, biológico, animal.

Como siempre, me encanta leer los artículos mensuales de Ed Ergoth que recibo a través de su página web Sacred Touch for Men. Ed es un terapeuta sexual que presta especial atención a sus manifestaciones instintivas en torno al sexo, y las experimenta en profundidad antes de llevarlas a la sesión de dinámicas grupales que él dirige en Los Angeles. En esta oportunidad me permito de nuevo traducir al español otro de sus artículos, el de enero de 2014, en relación con las actitudes positivas que debemos desarrollar respecto al sexo:

Volviéndonos positivos en relación con
el sexo
por Ed Ergoth.
Una de las mejores cosas que me pasó durante mi entrenamiento como educador sexual fue aprender como tener una actitud positiva con respecto al sexo. Esta actitud significa reconocer que el sexo puede ser una fuerza positiva en nuestras vidas y reconocer igualmente los beneficios de una vida sexual saludable y feliz. Esto está asociado más que todo a una práctica que a un concepto. Diariamente puedo experimentar momentos que refuerzan mi perspectiva positiva respecto al sexo. 

Tener una actitud positiva con respecto al sexo significa también observar todas las expresiones de sexo desde la perspectiva de la aceptación y la comunicación, y sin juzgar, de manera que otras personas no sean lastimadas.

He visto que las personas que son positivas ante el sexo tienen vidas sexuales más enriquecedoras, basadas en la aceptación de sí mismos y de los otros, y aceptar también cuando las cosas no funcionan de la manera que ellos esperan.

Entonces, ¿cómo podemos trabajar para hacernos más positivos respecto al sexo?


Reconoce tu vergüenza respecto al sexo. Muchos de nosotros sentimos vergüenza en torno a nuestros sentimientos sexuales. Frecuentemente esta pena esta basada en el aprendizaje religioso que recibimos cuando fuimos pequeños. Por ejemplo, yo fui criado como católico. Una de las ideas clave que me enseñaron fue que Jesús (el hijo de Dios) se hizo humano. Por lo tanto Jesús tuvo un cuerpo. Si Jesús tuvo un cuerpo, entonces igualmente ese cuerpo estaba compuesto de sangre, hormonas, necesidades fisiológicas y pene; es decir, todas las características primarias, burdas y maravillosas que nos hacen humanos. Él fue un ser sexual. Cuando me di cuenta de esto por primera vez, me pareció escandaloso, pero una vez que asumí la idea, mucho de los vergonzoso en torno a la religión desapareció. Yo veo la expresión sexual como un don que debe ser celebrado, ya que es parte de la experiencia humana.

Acepta tu bestia interna. El sexo es primitivo y animal. En muchos aspectos, las emociones y los sentimientos fluyen en contra de lo que se supone que sea característico de la más alta expresión de lo humano. Realmente, existe algo mágico en ese espacio primitivo y animal y, al mismo tiempo, muchos de nosotros sentimos temor en torno a él. Este espacio es también de donde ciertos "ruidos" en nuestra mente procuran mantenernos alejados de experimentar todo lo que quisiéramos sentir. Entrar al espacio primitivo permite aquietar la mente y hace que repose temporalmente esa parte del cerebro que nos conecta con lo crítico y la moral. Irónicamente, el "hacer ruido" es una tremenda introducción a este espacio. El principio, podrías sentir como embarazoso expresarte mediante quejidos, gruñidos o balbuceos, pero al pasar el tiempo los ruidos se volverán más naturales y fáciles de expresar. Después de un tiempo, comenzarás a notar que estos parloteos mentales sin sentido desaparecen.



Establece un tiempo para el sexo y el placer. Frecuentemente, uno de los retos mas difíciles es encontrar el tiempo para las cosas. Asignamos un tiempo para el trabajo, las diligencias o incluso el odontólogo. Entonces, ¿por qué asignar un tiempo para el sexo es tan difícil? Muchas veces es materia de prioridades. Encuentra un tiempo en donde pudieras estar haciendo alguna cosa, como mirar la televisión, y pasa un tiempo especial contigo mismo. Encuentra un tiempo del día que te funcione y aprovéchalo. Por ejemplo, a mí me ha funcionado que un tiempo corto de auto placer en las mañanas es el comienzo perfecto para mi día.





Juega con tus fantasías. Las fantasías constituyen recursos excelentes para la exploración. Dedica algún tiempo para tus fantasías y observa las que funcionan para ti. Deben existir formas para explorar tus fantasías de manera segura. Por ejemplo, si tienes una fantasía sobre ser secuestrado y forzado a tener sexo, podrías ajustarlas con gente conocida. Es importante entender que podrían existir fantasías que es mejor dejarlas en tu mente. Es común fantasear sobre cosas en la que no nos gustaría (y algunas veces, no deberíamos) participar físicamente. Pues sí, muy frecuentemente existe una gran diferencia entre la fantasía y la realidad. 



Está claro en lo que quieres. Uno de los retos mayores sobre la sexualidad se trata de la claridad que tenemos en cómo queremos esa sexualidad. Pero no es cosa fácil, mucha gente se siente confortable discutiendo lo que queremos comer o lo que queremos ver; e incluso, esperamos que los demás sean capaces de leer nuestras mentes en relación con nuestros deseos sexuales. Practica preceptos positivos respecto a lo que quieres de la sexualidad. Mantén estos preceptos. Enfócate en lo que quieres, más que en lo que no deseas. Trata de evitar juzgar tus deseos sexuales. En la medida en que no dañes a los demás (y a ti mismo), cualquier cosa puede ser un buen deseo.



Aprende a aceptar los gustos de otros. Uno de mis grandes retos fue aprender a dejar de lado mis juicios en relación con lo que a otros les gustaba en torno al sexo. Aprende a aceptar los deseos y gustos de los otros, justo por como son, y analiza que solo porque tu no tomarías parte en ellos no significa que invalidan los deseos de los demás. Por supuesto, existen algunos límites. Realmente, querer dañar a otra persona es un buen ejemplo en donde yo sí juzgaría severamente y sobre lo que intentaría llamar la atención. Pero esta es una forma muy distinta de juzgar los deseos consensuados de las demás personas. 

Aprende a hablar de sexo. La comunicación es el fundamento para la plenitud sexual; pero mucho de nosotros solemos sentirnos incómodos de hablar sobre temas sexuales. Una de las mejores prácticas que tuve en mi entrenamiento fue una serie de discusiones sin sensuras sobre el sexo. Esta práctica rompió mi hábito de filtrar lo que opinaba y permitió hablar del sexo de una manera intencionadamente más abierta. Comienza con una pareja de confianza y establece tu intención de explorar en cuanto a la comunicación sexual. Comienza con tópicos relativamente fáciles y trata de enfrentar tópicos o tipos de conversación más difíciles o retadores. Con la práctica, notarás cómo se vuelve mucho más fácil hablar de sexo. 

Y nunca dejes de cuestionar.

Ed.

viernes, 23 de agosto de 2013

Edging y gooning, los caminos del éxtasis sexual I

Cuando nuestro placer sexual se enfoca en una sola meta: eyacular
Hasta nuestros comportamientos sexuales, en algunos casos los que nos hacen de alguna manera sexualmente disfuncionales, suele seguir las pautas de un patrón aprendido y dirigido socialmente. Estas pautas provienen de la adolescencia, y se arraigan en la personalidad de aquellos chicos que han vivido bajo un régimen de represión sexual, principalmente por parte de los padres y otros líderes como maestros o sacerdotes, guiados por prejuicios religiosos y sociales. Entonces se nos decía que masturbarnos era malo porque podía causarnos enfermedades o volvernos locos, o que era un pecado ya que debíamos guardar la "semilla" para el matrimonio. Y sin embargo, dado nuestro ímpetu de adolescentes, no pudimos contener esas ganas de liberar nuestra energía sexual. Pareciera que en aquellos momentos nuestro pene nos dirigía a cometer esos actos prohibidos. Así que nos masturbamos en el baño miles de veces, o en nuestro cuarto, o cuando nos duchamos. La mayoría de las veces en completo silencio, lo más apresuradamente posible y procurando no dejar evidencias. La masturbación se convirtió desde ese entonces en un acto clandestino.

Así lo hicimos y lamentablemente así lo continuamos haciendo años después. Ahora, para los que hemos llegado a cierta edad y podemos estar casados, masturbarnos es visto otra vez de manera reprobatoria, porque toda la energía sexual deberíamos usarla para satisfacer a nuestra pareja. Nuestro placer sexual queda a medias entre el que procuramos sentir cuando tenemos sexo a la vez que intentamos satisfacer al otro. Entonces, cuando queremos estar solos con nuestra sexualidad, nos masturbarnos clandestinamente, y cual adolescentes lo hacemos en el baño, rápidamente y buscando desesperadamente la meta: eyacular. 


La eyaculación es importante porque se produce a consecuencia del orgasmo. Esta puede ser entendida como una cascada de eventos que, una vez que se ponen en movimiento, se completarán no importa como: cada paso dispara la realización del siguiente, completamente fuera del control de la voluntad. La eyaculación es entonces un reflejo, tal como el reflejo rotuliano, aunque mucho más complejo y refinado.

Todo reflejo requiere de un agente disparador específico. En el caso del reflejo rotuliano, el agente es un golpe justo debajo de la rodilla. En el caso de la eyaculación, el agente disparador es un nivel específico de excitación. Más allá de ese nivel particular de excitación el hombre se convierte en una máquina de propulsión de semen que no puede parar.


Pero alcanzar el orgasmo y eyacular significa para muchos hombres el final del propósito sexual. Nuestro cuerpo entra generalmente en una fase de entumecimiento, de querer reposar, de que nadie nos moleste. Entonces, ¿cómo prolongar el placer sexual si podemos darnos el chance de experimentar con nuestro cuerpo y nuestro pene, y sentirlo en toda su magnitud? ¿Podemos ser capaces de buscar espacios para estar solos y satisfacernos a nosotros mismos sin las presiones del tiempo o de lo que dirán los demás? Si esto fuera posible, podríamos aprender técnicas para experimentar sensaciones más intensas que nos permitan conocernos mejor a la vez de disfrutar a plenitud. Entre estas están las técnicas conocidas en inglés como edging y gooning.

Edging, la puerta de entrada al placer
Edging (del inglés edge: borde, frontera) se define como una forma deliberada de estimulación del pene, en términos de ritmo y superficie de piel abarcada, con el propósito de refrenar la natural y explosiva ascensión hacia el orgasmo, de manera que el hombre experimente la intensidad del placer sexual.

Edging es una técnica que requiere de una gran disciplina y autocontrol, llevando a la persona repetidamente a un estado que casi llega al orgasmo pero que se para justo antes y vuelve a comenzar de nuevo, parando y recomenzando, por tanto tiempo como sea posible. Cada vez explorando los límites de tolerancia personal, cada vez evitando alcanzar el umbral crítico normalmente llamado "punto de no-retorno" (es decir, ese momento decisivo cuando la eyaculación se hace inevitable). Una vez alcanzada la maestría en esta práctica, el edging le permite al hombre permanecer en el borde del orgasmo, justo por debajo del punto de no-retorno, por un lapso de minutos o incluso de horas.

El edging puede continuar hasta que uno sienta que no puede más, hasta que cada músculo del cuerpo implore por alcanzar el orgasmo, hasta que uno no pueda parar por más tiempo. Entonces, y solo entonces, uno dirige su pene más allá del punto de no-retorno, llevándolo a un éxtasis explosivo que solo puede ser liberado después de una excitación prolongada.


El control del orgasmo
Aprender a controlar el orgasmo a nivel del punto disparador (por debajo del punto de no-retorno), para retardar lo más posible la eyaculación, es el aspecto más importante para dominar el edging. Un hombre experimentado reconoce cuándo se acerca al punto de no-retorno, lo cual es muy útil en muchos sentidos porque:
  • Primero, y lo más importante, este conocimiento le permite tener un mejor control sobre su orgasmo. Él será capaz de decidir cuando eyacular, en vez de quedar bajo el control de su propia biología y de la estimulación a la que se ha expuesto.
  • Segundo, es capaz de extender e incrementar la experiencia de su placer sexual, modulando la cantidad y la calidad de estimulación sobre su pene.
  • Tercero, le permite engancharse en un juego interesante con este punto disparador, permitiéndose repetidamente alcanzar las fronteras del punto de no-retorno sin permitirse llegar más allá de él.

Técnicas para mantenerse en edging
Apretar firmemente alrededor de la base del pene es una buena forma de ganar el control cuando uno siente que está por sobrepasar el punto de no-retorno, pero que aún no se está listo para venirse. Hay que mantener apretado alrededor de la base del pene hasta que uno sienta que ha vuelto a ganar el control sobre la excitación. Entonces, se empieza de nuevo a manipular el pene lentamente. Sin embargo hay que ser cauteloso, ya que después de un orgasmo fallido, el pene se vuelve extremadamente sensible, como si fuera casi a explotar. Así que cuando uno vuelve a masturbarse, debe hacerlo muy suavemente, con movimientos lentos, hasta ganar gradualmente velocidad. 

Cuando se comienza de nuevo, uno debe escoger mantener un ritmo más pausado de lo normal. Este paso más lento no necesariamente puede mantener la erección, sino que después, al acercarse al punto, la erección puede ser suficiente como para mantener el "fuego ardiendo". Al variar la velocidad inversamente a la excitación puede uno mantenerse en un estado sub-orgásmico por un período prolongado de tiempo. Esto es lo que se conoce como "montarse en la cresta de la ola" (en inglés cresting). 

Y montarse en la cresta de la ola significa acceder al portal del estado de gooning o máximo éxtasis sexual. 


Edging y gooning, los caminos del éxtasis sexual II

¿Qué es gooning?
Gooning puede ser definido de la manera más simple como un estado usualmente alcanzado gracias a una prolongada sesión de edging, en el que el hombre se encuentra completamente hipnotizado por el sentimiento que irradia de su pene. Ya que es un estado de éxtasis sexual al que se llega solamente después del edging, el pene se encontrará en su máxima excitación, y cualquier toque o manipulación de los genitales disparará un éxtasis muy intenso. 

Como el hombre se encuentra en edging y por lo tanto mantiene una experiencia intensa con su cuerpo, entra entonces en un estado de trance en el que su mente se funde íntimamente con su pene: este es el estado de gooning. Para ser incluso más precisos, cuando se alcanza este estado de éxtasis sexual, el cuerpo del hombre se convierte, gracias a todo su intento y propósito, en un apéndice de su erección. 

Alcanzar este estado significa que el hombre se libera de todos los códigos de conducta aprendidos, y su excitación, por sí sola, dicta sus reacciones. Como resultado de esto, un hombre en estado de gooning es muy expresivo y demostrativo: se hace muy "vocal", mientras que su cuerpo y su cara pueden adoptar expresiones y poses poco dignas, todo en respuesta a la manipulación intensa y exquisita a la que expone su pene. Así gooning proviene del término inglés goon, que significa tonto o estúpido, en vista de que el hombre podría parecer una persona desquiciada o excéntrica.


Gooning como manifestación máxima del éxtasis
El gooning no puede ser tomado como una manifestación narcisista. El narcisismo se refiere a una extremada egolatría, unida a un concepto personal exagerado en lo que se refiere a sus propios talentos. Por el contrario, el gooning está asociado más bien a una experiencia meditativa, en donde se alinean su mente y su cuerpo, enfocados en un solo pensamiento (o sentimiento). De esta manera, para muchos gooners (los hombres que practican el éxtasis sexual), gooning puede ser descrito como una experiencia enriquecedora, donde la mente se libera de todas las presiones y demandas externas, y donde el cuerpo es libre de las expectativas sociales.


Para alcanzar este estado especial de éxtasis sexual, es necesario que el hombre domine el edging, es decir, la capacidad de mantener su excitación sexual a un nivel alto por un período de tiempo prolongado, pero justo por debajo del "punto de no retorno" (ese momento cuando el reflejo orgásmico se activa, haciendo que la eyaculación se convierta en un hecho inevitable). Para practicar el edging se requiere entonces, como ya se ha dicho, de un conocimiento del propio cuerpo y de una práctica constante. Una vez se ha dominado el edging, uno solamente necesita tiempo suficiente, privacidad, y frecuentemente una cantidad suficiente de lubricante, para alcanzar el estado de gooning.

Como un ejemplo, he aquí lo que un experto en estas técnicas escribe respecto al gooning: 

"mi experiencia con el gooning es que siento como si nada realmente importara en ese momento. Mi cerebro no está enfocado en los aspectos usuales de la vida. Estoy tan excitado que es la única cosa que cuenta en ese momento. No estoy consciente de absolutamente nadie. No me importa cómo me veo. No me importa qué sonidos hago. No me importa si me veo estúpido. Solo estoy enfocado en las sensaciones de mi cuerpo".

El gooning y la parte emocional del ser
Para alcanzar el estado de gooning, uno tiene que enfocarse en su pene y en los sentimientos que emanan de él. Es prácticamente imposible llegar a este estado mientras se mira un video pornográfico o si se está con otra persona porque, en esos casos, la concentración no está enfocada en las sensaciones individuales sino en el ambiente de alrededor. El gooning puede ser visto como una especie de experiencia meditativa y, como en la meditación, requiere que los pensamientos se enfoquen en un único evento, el placer, y en un área particular, el pene.

El gooning necesita liberar el ser emocional del hombre. Si se mantienen las emociones bajo control estricto, no será posible alcanzar el éxtasis. Se debe ser capaz de abandonarse uno mismo, de aceptar que el cuerpo será el títere del ser emocional, en vez de serlo del ser cerebral. Esta es probablemente la parte más difícil. Realmente, en muchas culturas, se aprecia  el que los hombres sean estoicos, flemáticos y sin emociones. Siempre se nos dice que los hombres no lloran, y toda esa clase de mensajes estúpidos, y así se nos entrena para actuar desde que somos niños. El gooning es un choque a la cultura, enfoca la atención en el placer sexual asociado a la virilidad y a la firmeza de la erección. Al mismo tiempo, requiere que el hombre se haga consciente de sus emociones, y más difícil aun, que las exprese ante el mundo. Se requiere que se comporte de alguna manera poco varonil mientras siente su masculinidad en sus manos... tal como se ha dicho ¡se trata de un shock cultural! No se puede llegar al estado de gooning hasta que no se acepte al ser emocional.


El gooning requiere que uno se libere del autocontrol. Todos hemos aprendido a comportarnos de una manera socialmente aceptada. Nuestra postura corporal, la manera en que nos movemos, nuestras expresiones faciales, todas son actitudes socializadas. Y aunque esto sea perfectamente aceptable, ya que en definitiva necesitamos de reglas para funcionar adecuadamente como grupo, estas se convierten en un obstáculo para alcanzar la habilidad del gooning. La palabra gooning apunta hacia este hecho: no solo se necesita entrar en contacto con las emociones, se necesita además que el cuerpo se exprese libremente, sin restricciones, sin regulaciones, sin la típica superintendencia del ego. Es necesario aceptar que, de ser observado por alguien, uno se comportaría como un tonto o un perfecto estúpido para esa persona. Para estar en el estado de gooning es necesario dejar que el cuerpo se deje llevar por sus emociones, sin importar las convenciones sociales, colocando la imagen de uno mismo a un lado. ¡Es necesario aceptar presentarse ante los demás como un perfecto idiota!


Una vez que todo esto ha sido entendido, y se ha dominado el arte del edging, entonces se está listo para experimentar el gooning. Los principiantes tendrán que practicar primero y por algún tiempo el edging para alcanzar el estado de gooning. El tiempo que esto requiere varia considerablemente de persona a persona. Pero con la experiencia, y habiendo alcanzado progresivamente esa habilidad de liberar el cuerpo y la mente de las restricciones sociales asociadas con la propia aceptación, se puede ser capaz de llegar al estado de gooning más fácil y más rápidamente.



En el video siguiente, un ejemplo interesante de la manera de alcanzar el estado de éxtasis pleno, podremos apreciar a un chico en estado de gooning. Sus gestos y expresiones son el resultado de las sensaciones intensas que se producen en su pene y de las cuales él pareciera que tiene poco control: The Masturbator´s Sanctum - What is Gooning?

Gooning para principiantes
Para cualquier principiante de este arte lo importante es "romper el molde", expresando abiertamente tus emociones. Toma en en cuenta lo siguiente: 
  • Tu ser cerebral tenderá a juzgar a tu ser emocional severamente, y tu ser emocional tenderá a reprimirse o cohibirse. Es necesario por lo tanto aprender a gemir, jadear y rugir ante el placer, obviando los dictámenes de la razón.
  • Dile a tu propio ser, en voz alta, lo que estás haciendo y cómo te sientes. Al principio puede que te sonrojes, ¡eso es perfecto!, porque significa que estás trabajando con tus bloqueos internos.  
  • Deja que tu cuerpo se mueva libremente. Olvida las sábanas y las almohadas; olvida que la cama tiene un límite y deja que tus brazos, tus piernas y tu cabeza deambulen y convulsionen con el vórtice del momento.  
  • Enfoca tus sentimientos, sé totalmente consciente de la dureza y de la forma de tu pene, y olvídate del resto. ¿Por qué cuidarse de la postura o de los sonidos que emites cuando puedes experimentar y disfrutar un éxtasis como este?

Al principio, no notarás que has alcanzado el estado de gooning. De ello te darás cuenta más tarde, en la medida en que emerjas de nuevo a la realidad ordinaria, relajado, feliz y cubierto de semen.

Fuente consultada:
The Masturbation´s Sanctum

jueves, 6 de junio de 2013

Recomendaciones de un coach en masturbación

Ya es hora de asumir plenamente nuestra sexualidad
Hemos expuesto varios artículos relacionados con la práctica de la masturbación. Hablamos de su historia, los beneficios derivados de su práctica y hemos transcrito un testimonio de cómo un hombre se redescubrió cuando retomó esta práctica olvidada por él en el pasado de su adolescencia.

El texto que presentamos a continuación es una transcripción al español de un artículo que el coach sexual Ed Ergoth publicara en su propio blog hace un año. Sus recomendaciones pueden ser tomadas en cuenta para quienes estimen que ya es hora de aproximarse a esta práctica desde una nueva perspectiva.

Recomendaciones de un coach en masturbación
Posteado por Ed Ergoth el 6 de junio de 2012
Escribí este texto para un portal web de hombres que se enfocan, entre otras cosas, en su sexualidad. Pienso sin embargo que podría compartirlo también aquí...
 
Pues sí, yo asesoro a hombres sobre cómo hacer de la masturbación una experiencia más satisfactoria, ¿acaso no es esto algo que muchos hombres quisieran alcanzar? Realmente creo que muchos de nosotros necesitamos ayuda en este sentido, y estoy seguro de que algunos hombres decididos hasta pagarían por recibir consejos sobre este tema, sin embargo no creo que esta sea la excusa para crear un "círculo de masturbación".


Muchos de nosotros aprendimos a masturbarnos cuando rondábamos los 11 a los 14 años. Desafortunadamente, como adultos, la mayoría lo seguimos haciendo de la misma manera como la aprendimos en ese entonces. La versión express que muchos de nosotros aún practica puede haber sido útil en ese entonces, pero por lo general no sigue siendo satisfactoria a medida que envejecemos.

Considerémoslo por un momento: durante la pubertad, nuestra primera experiencia sexual, particularmente la masturbatoria, estaba enfocada enteramente en la eyaculación (usualmente como una práctica rápida y frecuente), evitando ser descubiertos (silenciosa), y borrando cualquier tipo de evidencia tan pronto como fuera posible (una rápida limpieza, sin tiempo para deleitarnos con lo que experimentamos). Desafortunadamente, estos patrones de conducta en relación con nuestro cuerpo y nuestra sexualidad lo llevamos hasta la adultez. No me extraña entonces escuchar que muchos hombres piensen que, en vista de que el propósito de la masturbación es la eyaculación, en realidad no la sienten como una práctica tan satisfactoria como técnica sexual. La razón es que como adultos seguimos pensando de la misma manera en que lo hacíamos cuando éramos adolescentes.


Es tiempo entonces de concebir la masturbación como adultos. Pero, ¿cómo lo haremos? Aquí vamos...

1. Comunícate
De alguna manera, la masturbación masculina es considerada el último tabú. Hacemos chiste de ella todo el tiempo, pero ¿cuándo fue la última vez que hablaste honestamente sobre el tema, o pensaste conscientemente en cómo mejorar tu experiencia masturbatoria? Muchos hombres continúan con ese hábito, desarrollado cuando eran jóvenes, de manera que sus sesiones de masturbación siguen siendo experiencias furtivas y a escondidas. Cuando éramos jóvenes la escondíamos de nuestros padres, en la universidad lo hacíamos a escondidas de nuestros compañeros y como adultos la escondemos de nuestras parejas. Sinceramente no creo que de esta manera la masturbación se convierta en una práctica placentera, hasta que no seamos capaces de comunicarnos con nuestras parejas en relación con este tema.
 
La masturbación es una forma excelente para aprender sobre sexualidad cuando somos jóvenes. Posteriormente, comenzamos con las relaciones de pareja y creemos erradamente que esta parte de nuestra vida erótica se pierde y es reemplazada por la conexión sexual de la pareja. La realidad, para muchos, es que ambas continúan coexistiendo. El sexo en pareja y el sexo solitario se asocian a necesidades humanas distintas y complementarias. Una de las formas más íntimas de conectarte con tu pareja es hablando sobre tus actividades en solitario. Habla con tu pareja sobre tus prácticas masturbatorias y busca la forma de ser más abierto en relación con lo que sueles hacer en ellas. Así que, ¡saca la masturbación fuera del baño!

2. Ve despacio
Ahora que ya has creado un espacio para ser más abierto en relación con tu práctica masturbatoria, no vayas bruscamente. Empieza excitando tu cuerpo durante los primeros 15 o 20 minutos y abarca tu cuerpo entero excepto tus genitales. Se dice que no se debe empezar una rutina de ejercicios sin antes calentar, la práctica erótica no es distinta en este sentido. Usa este tiempo para conectarte tu cuerpo y descubrir lo que tu cuerpo realmente quiere. Practica el apaciguar tu mente y escuchar tu cuerpo. Toma conciencia de las discrepancias entre lo que tu mente quiere y lo que quiere tu cuerpo. Quizás no necesitas darte en forma rápida y apremiante, ir lento y sensual puede ser un cambio apropiado.


3. Prueba distintas técnicas
Aún el usar tu otra mano puede ofrecerte una experiencia completamente distinta. Al calmarnos e ir despacio comenzamos a notar sensaciones nuevas y sutiles que frecuentemente no captamos cuando vamos rápido. Pero, como ya estas cosas las has conversado con tu pareja, puedes tomarte tu tiempo.

4. Saborea
La mayoría de los hombres usan la visión mucho más que los otros sentidos. Cierra entonces tus ojos. Si quieres explorar otras sensaciones, colócate una venda en los ojos. Descubre lo que se siente experimentar con los otros sentidos. Deja de lado la meta y lleva tu atención a los placeres del viaje. Cuando vas despacio, esas sutiles sensaciones que te anuncian y te aproximan al orgasmo se vuelven mucho más relativas.


Yo sugiero concebir el placer erótico en una escala del uno al diez: "uno" es una sensación muy tenue y "diez" es el momento del orgasmo. Nota las sutiles diferencias entre un "seis" y un "siete", o cuando te aproximes a un "ocho"; trata de practicar devolverte al nivel siete. Cuando estés en un "nueve", aproximándote a un "diez", cálmate aún más y saborea lo que se siente.

4. Apaga la porno
El porno puede ser un detonante para comenzar, pero rápidamente se vuelve distractivo. El porno no es más que una fantasía erótica manufacturada que nos aparta de la experiencia. Es muy fácil perder contacto con las sensaciones corporales porque nos concentramos en lo que sucede en la pantalla. Sin embargo, algunos de nosotros podría decir "hacerlo sin porno es fastidioso". Pero, cuando se cierran los ojos y se lleva la atención hacia el interior para saborear la experiencia, muchos hombres se dan cuenta que el porno es innecesario. Si consideras importante alguna estimulación externa, considera la estimulación áurica. El sonido que emiten otras personas puede ser excitante de escuchar y no nos aparta de nuestra propia experiencia.

 
5. Hazlo una práctica cotidiana
Un régimen de musculación es una práctica, el yoga es una práctica, la masturbación puede ser una práctica también porque tiene la intención de aprender nuevas cosas acerca de uno mismo. Dile a tu pareja que estás aprendiendo a incorporar esas enseñanzas a tus habilidades para hacer el sexo. Haz de la masturbación una opción consciente. Tómate el tiempo para saborear el regalo de tu cuerpo más que concebirlo de la manera como lo hacíamos cuando fuimos adolescentes.
 
6. Una práctica involucra elecciones conscientes
Comienza con un cronograma. Encuentra el tiempo cuando no estés apurado y cuando puedas deshacerte de esa lista de tareas pendientes. Cuando estamos enfocados en lo que tenemos que hacer a continuación es difícil dejarse ir y rendirse al placer. Un gran regalo que nos da el sexo es que éste puede ayudarnos a colocar todas las partes de nuestras vidas en una buena perspectiva. Usa este regalo con atención.

7. Se consciente de tu eyaculación
Eyacular cuando el cuerpo no lo necesita es un desperdicio. Eyacular cuando el cuerpo lo requiere es una afirmación de vida. Creo que hay tiempos en los que necesitamos eyacular e igualmente hay tiempos cuando no. Aprende cómo diferenciarlos. Escucha a tu cuerpo, algunas veces el mensaje es lo suficientemente claro. Sigue aquello que tu cuerpo necesita en vez de mantener los hábitos no satisfactorios que desarrollaste en otra etapa de tu vida.

Trata de seguir algunas de estas ideas y date cuenta cómo es mover esa parte importante de tu vida erótica que refleja más apropiadamente tus deseos adultos. Es tiempo de crecer.

Ed Ergoth.

Fuente consultada:
http://www.sacredtouchformen.com/2012/advice-from-a-masturbation-coach/

martes, 4 de junio de 2013

La vida adulta y la masturbación

Una práctica para toda la vida
En la actualidad, una práctica que ya ha sido validada como beneficiosa para las personas y que no debe suponerse que se restrinja solamente a la adolescencia, sigue siendo sin embargo motivo de bochorno, burla, clandestinidad e incluso rechazo encarnizado por parte de la población adulta. Nosotros los adultos, al condenarla socialmente, nos perdemos de sus beneficios; los que la practicamos en la clandestinidad simplemente la ignoramos cuando se habla de ella. Para nosotros la masturbación parece ser sin duda la "oveja negra" de las prácticas sexuales. 
 
Jon Knowles, en su artículo para la Planned Parenthood Asossiation of America, titulado Masturbación: del estigma a la salud mental, analiza, en la última parte de su informe, las conductas de los adultos en torno a esta práctica, y menciona además los beneficios que la misma conlleva si se asume como parte natural de la sexualidad de los adultos. He aquí una adaptación de su trabajo, eliminando las referencias bibiográficas dentro del texto y adaptando su contenido a los propósitos de este grupo:
 
La masturbación en la vida adulta
por Jon Knowles
La masturbación puede servir como preparación para las relaciones sexuales adultas y maduras con una pareja, pero también puede proporcionar a las personas maduras una fuente de placer y satisfacción sin tener en cuenta su edad. Aproximadamente 70% de los hombres de entre 25 y 30 años de edad y más de 50% de las mujeres de entre 30 y 40 años se masturban. En realidad, las mujeres y hombres desde sus primeros años de vida adulta (18–24) hasta la mediana edad (54–59) muestran más probabilidades de masturbarse que las personas de otros grupos etarios.
 

Las personas que tienen una pareja sexual estable, viven con su pareja sexual y/o están casadas muestran más probabilidades de masturbarse que las personas que no tienen pareja sexual o viven solas. Esto refuta la teoría de que masturbación en la vida adulta indica fracaso sexual por falta de capacidad para encontrar una pareja sexual o que la masturbación es una conducta exhibida solamente por las persona que no tienen pareja o se privan de la vida sexual por otro motivo.
 
Las principales razones que dan los adultos para explicar su masturbación son la de aliviar la tensión sexual, obtener placer físico, obtener placer sexual cuando la pareja no está disponible y como forma de relajación. En los adultos mayores, la masturbación puede servir como fuente principal de expresión sexual, especialmente cuando su pareja está enferma o ausente por muerte o divorcio.
 
Beneficios de la masturbación para la salud
Muchos profesionales médicos y sexólogos han informado que “el sexo individual”, “el sexo para uno”, “el auto amor” y “el auto placer” pueden ser beneficiosos para la salud física, emocional y sexual, así como también para el bienestar de las relaciones con las demás personas. Han demostrado que la excitación y el orgasmo producido por la masturbación pueden:
  • Aliviar el estrés 
  • Aliviar la tensión sexual
  • Proporcionar placer sexual e intimidad antes de que la pareja esté lista para las relaciones vaginales, anales u orales 
  • Funcionar como una forma de relaciones seguras o relaciones sin penetración para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados 
  • Proporcionar placer sexual a las personas que no tienen pareja, incluyendo las personas mayores 
  • Proporcionar una liberación de la energía sexual a las personas que desean abstenerse del coito por embarazo, menstruación o enfermedad de la pareja 
  • Proporcionar a las personas la oportunidad de aprender cómo desean ser tocadas y estimuladas 
  • Inducir el sueño 
  • Prevenir en forma indirecta las enfermedades y desarrollar defensas para las infecciones aumentando la cantidad de glóbulos blancos y renovando la circulación de las hormonas 
  • Fortalecer el tono muscular en la zona pélvica y anal, reduciendo las posibilidades de pérdida involuntaria de orina 
  • Aumentar la irrigación sanguínea en la región genital 
  • Estimular la producción de endorfina, permitiendo un mejor metabolismo del oxígeno y un funcionamiento celular más eficiente en todo el organismo 
  • Crear una sensación de bienestar 
  • Mejorar la autoestima 
  • Permitir mayores niveles de satisfacción conyugal y sexual 
  • Proporcionar tratamiento para la disfunción sexual

La masturbación en el tratamiento de la disfunción sexual
La masturbación se utiliza con frecuencia como técnica terapéutica para superar la disfunción sexual. En algunos hombres, la práctica de la masturbación puede favorecer el control de la eyaculación y prevenir la eyaculación precoz. En otros, la masturbación puede servir como terapia para la eyaculación tardía.
 
 
Culpa y masturbación
A pesar de los beneficios de la masturbación, muchas personas siguen sintiendo culpa o vergüenza con relación a esta práctica. Aproximadamente 50% de las mujeres y 50% de los hombres que se masturban se sienten culpables por hacerlo. En la práctica, la mayoría de las mujeres y hombres que se masturban tienen sentimientos encontrados con respecto a proporcionarse placer a sí mismos. Si bien la masturbación es la forma más segura de gozar del sexo, los sentimientos negativos que están asociados con esta práctica pueden perjudicar la salud y el bienestar personal.
 
 
Aunque se han desacreditado la mayoría de los mitos relacionados con la masturbación, el estigma continúa y muchos se preocupan por masturbarse “demasiado”. En general, no existe la masturbación excesiva, salvo que resulte sintomático de trastornos obsesivo compulsivos. Los síntomas de este trastorno se manifiestan como conductas reiteradas que consumen tanto tiempo que interfieren con la rutina normal, las ocupaciones, la vida social y las relaciones de una persona.
 
Las conductas repetitivas que se asocian más comúnmente con los trastornos obsesivos compulsivos que con la masturbación, son lavarse las manos, contar, verificar si todas las llaves de la estufa u otro aparato están apagadas y la limpieza excesiva. Las conductas llevadas a cabo para evitar o para reducir la ansiedad y el estrés, incluyendo la masturbación, no se consideran sintomáticas de un trastorno salvo que interfieran con la vida diaria, personal y/o profesional de una persona y le impidan el cumplimiento de sus compromisos y responsabilidades.
 
La masturbación: una opción sana y responsable
Las personas que tienen sentimientos positivos con respecto a su cuerpo, el sexo y la masturbación tienen mayores probabilidades de protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados y el abuso sexual. Una de las formas más importantes de aprender sobre nuestra sexualidad es a través de la masturbación. Todos tenemos el deseo natural de conocer nuestros cuerpos. Aprendemos de nuestra propia experiencia con nuestros cuerpos y mentes lo que nos gusta, lo que no nos gusta, cuándo y cómo nos gusta que nos toquen, lo que nos desmotiva y lo que nos excita. La masturbación es la forma más común de disfrutar del sexo. Puede favorecer nuestra salud física, mental y sexual. Al aumentar nuestro conocimiento sobre nuestras preferencias sexuales, posibilidades y limitaciones personales, la masturbación puede prepararnos para realizar opciones sexuales más convenientes y responsables.

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